Sus facciones, créanlo, han dejado a más de uno pensando en las cosas admirables de este mundo. Su andar guapachoso y cumbiero moldeado por el sol de las tierras sureñas es su llave para abrir el cerrojo de los deseos que, en forma de piropos, caen a sus pies como monedas desde las ventanas.
No provoca pero aturde; no es una musa pero tampoco te quedarás sin decirle algo. Se le ha oído murmurar que no pretende la hermosura, pero nadie se lo cree. Le vienen mejor los vestidos largos y entallados, porque así tiene la oportunidad de lucir el cuerpo esbelto que le concedió la naturaleza sin necesidad de pagar ninguna cuota al gimnasio. Quienes le conocen han visto que sus cejas se arquean cuando alguien le pregunta su historia. Ya en las fiestas, no se deja amedrentar por las muecas que le dedican las novias celosas, y baila desenfadadamente con quien quiere, en el momento que le da su real gana; va a la escuela, más por inercia (o terapia) que por sed de conocimiento. Lo suyo son las revistas sobre moda y sobre gente de la farándula. Sabe usar también el estilo afectado del exceso de maquillaje (tanto del rostro como del alma). Nunca deja que alguna costurera confeccione sus trajes porque no confía en las mujeres. Sabe lo que tiene y lo sabe aprovechar muy bien: acaba de ganar el concurso de "La belleza gay del Espinal", que le traerá la distinción de ser la reina de la primera vela (fiesta que dura toda la noche) que organizará la comunidad homosexual del poblado. La vela se llamará "Sol y luna", así, sin más patronos que los dos cuerpos celestes. El costo de la entrada será un cartón de cervezas y amenizarán dos grupos de música tropical. El 11 de abril de 2008, todos saludarán a la graciosa, nueva e inusitada majestad, mientras que las conciencias que todavía son de piedra se tragarán el polvo de un siglo que apenas comienza.
jueves, 14 de febrero de 2008
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